Durante la infancia y adolescencia, el cuerpo atraviesa importantes cambios estructurales que forman parte del desarrollo natural. Sin embargo, en algunos casos, estos procesos pueden venir acompañados de molestias musculoesqueléticas conocidas como dolencias de crecimiento.
En Clínica Osten abordamos estas afecciones desde una perspectiva integral, evaluando tanto el impacto físico como funcional en el día a día del niño.
¿Qué son las dolencias de crecimiento?
Se trata de molestias o dolores en huesos, articulaciones o músculos que aparecen en niños sanos, sin una lesión clara. Suelen estar relacionadas con los cambios físicos rápidos y con la actividad física intensa.
Aunque no se consideran enfermedades, sí requieren una valoración profesional para descartar otras patologías y aliviar los síntomas correctamente.
¿Cuáles son las más frecuentes?
Entre las dolencias que tratamos en nuestra Unidad de Ortopedia y Traumatología Infantil destacan:
- Enfermedad de Osgood-Schlatter: dolor en la parte frontal de la rodilla por tracción en la tuberosidad tibial.
- Enfermedad de Sever: dolor en el talón, común en niños activos, relacionado con el crecimiento del hueso del talón.
- Escoliosis o curvaturas vertebrales: alteraciones progresivas en la alineación de la columna durante el crecimiento.
- Dolores musculares difusos: especialmente en piernas, más intensos por la tarde o noche.
¿Cuándo acudir a consulta?
Es recomendable una evaluación especializada si:
- El dolor es persistente o intenso.
- Se presenta cojera o limitación de movimiento.
- Afecta al sueño o a las actividades diarias
- Se localiza siempre en el mismo lugar.
- Hay hinchazón, enrojecimiento o fiebre.
Diagnóstico y tratamiento en Clínica Osten
Nuestro equipo realiza una exploración física completa y, si es necesario, complementa con pruebas de imagen. En muchos casos, el tratamiento se basa en ejercicios de estiramiento, fortalecimiento muscular y control de la carga deportiva.
Además, en Clínica Osten ofrecemos orientación sobre hábitos posturales, higiene del sueño y adaptación de la actividad física a la etapa de crecimiento.
Las dolencias de crecimiento no deben alarmar, pero sí vigilarse de cerca. Con un enfoque adecuado, el niño puede seguir desarrollándose de forma saludable y mantenerse activo sin dolor.