Dolor de ingle al correr o jugar al fútbol: causas frecuentes y cuándo consultar
El dolor de ingle es una molestia frecuente en deportes que implican aceleraciones, cambios de dirección o movimientos repetidos de la cadera.
12/06/2026
Clínica Osten incorpora un nuevo servicio de neurofisioterapia en Sevilla, dirigido a personas con enfermedades neurológicas o secuelas que afectan al movimiento, el equilibrio, la coordinación o la autonomía en el día a día.
La fisioterapia neurológica tiene un papel importante en la recuperación funcional de pacientes que han sufrido un ictus, daño cerebral adquirido, lesiones medulares o que conviven con patologías como Parkinson, esclerosis múltiple o neuropatías. Su objetivo no es solo mejorar la movilidad, sino ayudar a que cada persona pueda desenvolverse con mayor seguridad y confianza en sus actividades cotidianas.
Este nuevo servicio nace con un enfoque personalizado, progresivo e integral. Cada tratamiento se adapta al estado funcional del paciente, a su evolución y a sus objetivos reales, siempre desde una valoración individualizada.
La neurofisioterapia es una especialidad de la fisioterapia centrada en el tratamiento de personas con lesiones o enfermedades del sistema nervioso. Estas alteraciones pueden afectar a la forma de caminar, al equilibrio, al tono muscular, a la coordinación o a la capacidad para realizar movimientos cotidianos.
A diferencia de la fisioterapia convencional, la fisioterapia neurológica trabaja sobre problemas derivados de una afectación neurológica. Por eso, no se centra únicamente en una articulación o músculo concreto, sino en cómo el sistema nervioso influye en el movimiento global del cuerpo.
El tratamiento puede incluir ejercicios terapéuticos, reeducación de la marcha, trabajo de equilibrio, control postural, movilidad, fuerza y entrenamiento funcional. Todo ello con un objetivo claro: mejorar la independencia del paciente dentro de sus posibilidades.
La neurofisioterapia puede ayudar a personas con diferentes patologías neurológicas o secuelas funcionales. Cada caso requiere una valoración específica, pero este tipo de tratamiento suele estar indicado en pacientes con:
No todos los pacientes tienen los mismos síntomas ni la misma evolución. Algunas personas necesitan recuperar fuerza o movilidad; otras, mejorar la estabilidad al caminar, reducir el riesgo de caídas o ganar autonomía en tareas básicas como levantarse, sentarse o desplazarse por casa.
Por eso, el tratamiento debe plantearse siempre de forma individualizada.
Uno de los principales objetivos de la neurofisioterapia es mejorar la funcionalidad. Esto significa trabajar capacidades que tienen una aplicación directa en la vida diaria del paciente.
Entre los objetivos más habituales se encuentran:
La recuperación neurológica suele requerir tiempo, constancia y una planificación adecuada. No se trata únicamente de realizar ejercicios, sino de trabajar de forma dirigida para que cada avance pueda trasladarse al día a día.

El ictus o accidente cerebrovascular puede dejar secuelas muy diferentes según la zona afectada y la gravedad del episodio. Algunas personas presentan pérdida de fuerza en un lado del cuerpo, dificultad para caminar, alteraciones del equilibrio, falta de coordinación o problemas para realizar movimientos precisos.
En estos casos, la neurorehabilitación puede formar parte del proceso de recuperación funcional. El tratamiento se orienta a estimular el movimiento, mejorar el control del cuerpo y trabajar aquellas capacidades que el paciente necesita recuperar o compensar.
La fisioterapia neurológica tras un ictus puede incluir ejercicios para mejorar la marcha, entrenamiento de transferencias, trabajo de fuerza, equilibrio, coordinación y actividades funcionales adaptadas a cada persona.
El objetivo es favorecer la mayor independencia posible y reducir las limitaciones en la vida diaria, siempre teniendo en cuenta la situación clínica y la evolución de cada paciente.
En personas con Parkinson u otras enfermedades neurodegenerativas, la neurofisioterapia se enfoca en mantener la movilidad, mejorar el equilibrio y conservar la autonomía durante el mayor tiempo posible.
El tratamiento puede ayudar a trabajar la rigidez muscular, la lentitud de movimiento, la coordinación, la estabilidad y la seguridad al caminar. También puede ser útil para entrenar gestos cotidianos que se vuelven más difíciles con la evolución de la enfermedad.
En estos casos, la fisioterapia neurológica no busca únicamente tratar un síntoma aislado. Su objetivo es ayudar al paciente a mantenerse activo, reducir el riesgo de caídas y mejorar su calidad de vida mediante ejercicios adaptados y pautas funcionales.
El daño cerebral adquirido puede producirse tras un traumatismo craneoencefálico, un ictus, una cirugía, una infección u otros procesos que afectan al sistema nervioso. Sus consecuencias pueden variar mucho de una persona a otra.
Algunos pacientes presentan dificultades para moverse, caminar, mantener el equilibrio o coordinar determinados gestos. Otros necesitan trabajar la resistencia física, la postura o la capacidad para realizar tareas de forma más autónoma.
La neurofisioterapia permite diseñar un plan de tratamiento adaptado al grado de afectación y a los objetivos funcionales de cada paciente. En este proceso, la valoración inicial es fundamental para establecer prioridades y trabajar de forma progresiva.

Antes de comenzar el tratamiento, se realiza una valoración inicial para conocer el estado funcional del paciente. En esta evaluación se analizan aspectos como la movilidad, la fuerza, el equilibrio, la marcha, el control postural y las dificultades que aparecen en el día a día.
A partir de ahí, se define un plan terapéutico personalizado. Las sesiones pueden incluir ejercicios activos, trabajo guiado, reeducación de movimientos, entrenamiento de la marcha, ejercicios de equilibrio y pautas para mejorar la funcionalidad.
El seguimiento es una parte importante del proceso. A medida que el paciente evoluciona, el tratamiento puede ajustarse para adaptarse a sus avances, necesidades o nuevas limitaciones.
La neurofisioterapia puede aportar beneficios importantes en la vida diaria del paciente, especialmente cuando se plantea de forma constante y personalizada.
Entre los beneficios más relevantes encontramos:
Cada persona evoluciona a un ritmo diferente. Por eso, es importante evitar comparaciones y valorar los progresos en función de los objetivos individuales.
Con la incorporación de este nuevo servicio, Clínica Osten refuerza su enfoque integral de la salud, ofreciendo atención especializada a pacientes con alteraciones neurológicas que afectan a su movilidad y autonomía.
La neurofisioterapia se plantea como un tratamiento personalizado, centrado en las necesidades reales de cada paciente y orientado a mejorar su funcionalidad en el día a día.
Además, cuando el caso lo requiere, puede coordinarse con otras áreas asistenciales para ofrecer un abordaje más completo. Esta visión multidisciplinar permite acompañar mejor al paciente y adaptar el tratamiento a su situación global.
Es recomendable consultar con un especialista en neurofisioterapia cuando existen dificultades para caminar, pérdida de equilibrio, rigidez, debilidad, alteraciones de coordinación o secuelas tras una lesión neurológica.
También puede ser útil acudir si el paciente ha sufrido un ictus, presenta daño cerebral adquirido, convive con Parkinson o nota una pérdida progresiva de autonomía en sus actividades diarias.
Una valoración temprana ayuda a identificar las necesidades funcionales y a establecer un plan de trabajo adaptado.
La neurofisioterapia en Sevilla es una herramienta clave para personas con enfermedades neurológicas o secuelas que afectan al movimiento, el equilibrio y la autonomía. Su objetivo no es solo mejorar la movilidad, sino ayudar al paciente a desenvolverse con mayor seguridad en su día a día.
El nuevo servicio de neurofisioterapia de Clínica Osten ofrece una atención personalizada, progresiva y adaptada a cada caso. Si tú o un familiar necesitáis valoración tras un ictus, daño cerebral adquirido, Parkinson u otra alteración neurológica, consultar con un profesional puede ser el primer paso para iniciar un plan de rehabilitación adecuado.
El dolor de ingle es una molestia frecuente en deportes que implican aceleraciones, cambios de dirección o movimientos repetidos de la cadera.